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cal.

CAL, MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN.  Obtenida a partir de la piedra caliza.

Obtención de la cal.
La cal viva se obtiene por calcinación de la piedra caliza en hornos especiales, donde se le somete a temperaturas cercanas a los 1000 grados centígrados, provocando la siguiente reacción:



piedra caliza + calor =  gas carbónico +cal viva

CaCO3+ calor =  CO2+ CaO

Carbonato de calcio + calor =  Anhídirido carbónico + Óxido de calcio



La cal viva es muy cáustica y tiene una gran afinidad con el agua, a cuyo contacto se transforma en hidróxido, con gran desarrollo de calor durante el proceso.

De la cal viva, mezclada con agua, se obtiene la cal apagada (o cal hidratada, que es hidróxido de calcio Ca(OH)2 ):

cal viva + agua =  cal apagada + calor

CaO + H2O =  Ca(OH)2+ calor

Óxido de calcio + Agua =  Hidróxido de carbono + calor
 
Durante este proceso se produce  la desintegración rápida de las piedras, que se diluyen en el agua. Posteriormente, dejando secar esta pasta puede  obtenerse cal en polvo.
 


Usos de la cal
La cal es un producto natural, cuyo uso  ha sido muy importante en el pasado, como lo es en la actualidad, teniendo una gran importancia en nuestra vida cotidiana. El uso más antiguo y extendido ha sido la elaboración de mortero o argamasa, empleado en la construcción de edificios, aprovechando la propiedad que la cal tiene de adquirir gran dureza al tomar contacto con el aire.

La cal apagada, ligeramente soluble en agua,  se mezcla con arena y agua para hacer el mortero. Una vez usada en el mortero la cal recupera el CO2 tomándolo de la atmósfera y se transforma otra vez en carbonato cálcico (lo que se conoce como fraguado), recuperando su dureza original  y devolviendo el agua que asimiló en el proceso de apagado. Esta es la reacción que se produce:
 

Hidróxido cálcico (cal apagada) + anhídrido carbónico  =  carbonato cálcico + agua

 

Ca(OH)2+ CO2 =  CO3Ca + H2O



Este mismo proceso es el fundamento del uso de la cal  para la elaboración de pinturas murales con la técnica del fresco. La cal mezclada con arena y agua del revoque que se ha utilizado como base de las pinturas, se va endureciendo progresivamente al contacto con el anhidrido carbónico del aire. Este endurecimiento recupera en parte la caliza originaria, formando carbonato de calcio, con lo cual se consigue fijar los colores del fresco.

La cal apagada diluida en agua, es lo que constituye la lechada de cal, que tradicionalmente se ha utilizado para enjalbegar las paredes de las casas. La cal apagada es una base fuerte, que absorbe con intensidad el anhídrido carbónico del aire, recubriéndose de una película blanca de carbonato de cal. Esto es lo que ocurre cuando dejamos secar la cal después de extenderla por la pared. Esta película tiene un marcado color blanco y resulta impermeable al agua, siendo este el motivo del uso tan extendido de la cal para recubrir tapias y fachadas en nuestros pueblos.

También ha sido muy extendida en el pasado, su utilización en el campo de la higiene y la medicina:  para desinfectar árboles; como desinfectate en enfermedades contagiosas como el cólera y el tifus; para blanquear estancias y fachadas; para secar el aire en espacios cerrados; para prevenir la putrefacción de aguas estancadas; para la prevención de infecciones en el caso de enterramientos de cadáveres en casos de epidemias. Incluso el agua de cal se ha empleado para realizar gargarismos y se ha aplicado por vía interna para curar diarreas y vómitos.


Durante los  siglos XIX y el XX, se empleó en procesos industriales como: la preparación de crisoles, como fundente, en labores metalúrgicas y de alfarería; en la elaboración de productos como la sosa, la potasa, el azúcar y el amoníaco; en el curtido de pieles; en la obtención de cal yodada empleada en estudios fisiológicos; como materia prima en la fabricación de vidrio; en el tratamiento de aguas y vertidos industriales; etc. En la actualidad  la cal se sigue utilizando de forma masiva en multitud de procesos industriales.

 

Quemaduras de cal, potasa cáustica etc.

Los álcalis, al igual que los ácidos, destruyen los tejidos orgánicos. la personas que trabajan con cal deben tener siempre a mano un ácido diluido, para contrarrestar sus efectos como,  por ejemplo, el vinagre diluido en agua, zumo de limón, etc. De este modo se evita que prosiga la acción destructora de la cal o álcali que se trate.

 

 


 

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